México enfrenta una sobreexplotación hídrica que coloca al 44% de sus 653 acuíferos en condiciones de disponibilidad media o negativa, de acuerdo con Jorge Arriaga, coordinador ejecutivo de la Red de Agua de la UNAM y del Centro Regional de Seguridad Hídrica auspiciado por la Unesco. El dato confirma una tendencia de décadas: la disponibilidad per cápita del recurso ha caído de forma sostenida mientras la extracción en varias regiones del país supera la capacidad de recarga natural.
Un desequilibrio que se profundiza
El diagnóstico de Arriaga describe un país donde México enfrenta una situación compleja de sobreexplotación de sus reservas de agua, con el 44% de sus 653 acuíferos en condiciones de disponibilidad media o negativa.1
El caso más señalado es el del Valle de México, donde, según el especialista, se extrae prácticamente el doble del agua que se recupera de manera natural, lo que representa un riesgo para la sostenibilidad de la región en el largo plazo.1 Otros registros técnicos recientes, como el Programa Institucional del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, coinciden en que la Región Hidrológico-Administrativa XIII —que cubre el Valle de México— presenta un grado de presión sobre sus recursos hídricos de 128.7%, el más alto del país.2
La bancarrota hídrica no es un concepto que podamos hacer operativo
Jorge Arriaga, coordinador ejecutivo de la Red de Agua de la UNAM

La caída histórica de la disponibilidad per cápita
El deterioro no es un fenómeno reciente. La disponibilidad de agua por habitante en el país ha pasado de cifras cercanas a los 17,742 metros cúbicos anuales hace varias décadas a apenas 3,656 metros cúbicos en los registros actuales, con una proyección de solo 3,285 metros cúbicos para 2030, según datos retomados del Programa Institucional del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua.2
Esa tendencia representa, de acuerdo con reportes especializados, una caída de más del 70% desde 1950 en la disponibilidad de agua por habitante, mientras aumentan tanto el número de acuíferos sobreexplotados como la frecuencia de las sequías.3
El propio Arriaga matiza que, pese a la gravedad de las cifras, no debe hablarse de un colapso total: en numerosos acuíferos del país la extracción supera la capacidad de recarga natural, pero el reto es de gestión, no de agotamiento irreversible inmediato.1
Lo que hay que saber
- Acuíferos en riesgo
El 44% de los 653 acuíferos del país está en condiciones de disponibilidad media o negativa, según la Red de Agua de la UNAM.[^1]
- Valle de México
La extracción de agua subterránea duplica prácticamente la capacidad de recarga natural de la región.[^1]
- Presión hidrológica
La Región Hidrológico-Administrativa XIII (Valle de México) tiene el mayor grado de presión del país, de 128.7%.[^2]
- Tendencia histórica
La disponibilidad per cápita cayó de 17,742 a 3,656 metros cúbicos por habitante al año, con proyección de 3,285 para 2030.[^2]
Un mapa desigual del agua en México
El problema tiene, además, una dimensión territorial marcada: el centro y el norte del país concentran la mayor parte de la población y de las actividades productivas, pero cuentan con menor disponibilidad de agua, mientras que el sur y el sureste tienen más recursos hídricos y una menor concentración poblacional y económica.1
Ese desequilibrio coincide con registros técnicos sobre la distribución natural del recurso: en el sureste del país —Chiapas, Tabasco y Veracruz— la disponibilidad supera los 12,000 metros cúbicos por habitante al año, mientras que en el norte y centro —Baja California, Coahuila, Ciudad de México y Estado de México— la cifra cae por debajo de los 1,000 metros cúbicos, una categoría clasificada como de escasez extrema.4
De los acuíferos sobreexplotados identificados a nivel nacional, un grupo relativamente pequeño concentra la mayor parte de la extracción: documentos técnicos señalan que 157 acuíferos —24% del total— concentran el 60% de la extracción nacional de agua subterránea.4

Lo que viene: regularización y actualización de cifras oficiales
En paralelo a este diagnóstico, 2026 ha sido un año de movimientos regulatorios en la materia. La Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) inició el año revisando más de 536,000 títulos de concesión en el marco de una nueva ley que reconoce el agua como derecho humano y bien estratégico, crea el Registro Nacional del Agua y prohíbe la transmisión especulativa de concesiones entre particulares.5
El 27 de febrero de 2026, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) publicó en el Diario Oficial de la Federación los valores que actualizan las zonas de disponibilidad de aguas nacionales para el ejercicio fiscal 2026, variables que inciden directamente en el cálculo de los derechos que pagan los usuarios concesionados conforme a la Ley Federal de Derechos.6
El nuevo Programa Nacional Hídrico 2026-2030 confirma, con datos propios, la magnitud del rezago: de los 653 acuíferos del país, 286 carecen de disponibilidad, y el 30% de los principales ríos monitoreados presenta algún grado de contaminación.2















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