La disponibilidad natural de agua en México atraviesa una contracción histórica: de 17,742 metros cúbicos por habitante al año en 1950, la cifra cayó a 3,656 metros cúbicos en 2017, y las proyecciones oficiales anticipan solo 3,285 metros cúbicos para 2030. El dato no es uniforme en el territorio: mientras la Frontera Sur conserva una disponibilidad superior a los 18,000 metros cúbicos por habitante, la región que agrupa al Valle de México —la más densamente poblada del país— opera con apenas 144 metros cúbicos, la cifra más baja de cualquier región hidrológico-administrativa.
Un siglo de caída sostenida
La serie histórica que documentan INEGI y CONAGUA muestra una trayectoria de descenso casi ininterrumpida. En 1910, cada mexicano disponía de 31,000 metros cúbicos de agua renovable al año; para 1950 la cifra había bajado a poco más de 18,000 metros cúbicos, y en 1970 cruzó por debajo de los 10,000 metros cúbicos.2
La caída continuó en las décadas siguientes: para 2005 la disponibilidad era de 4,573 metros cúbicos por habitante, y en 2019 descendió a 3,586 metros cúbicos anuales.2 El Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) documenta una trayectoria similar, con una reducción de 17,742 a 3,656 metros cúbicos por habitante, y una proyección de apenas 3,285 metros cúbicos para 2030.3
La explicación de fondo no es una disminución generalizada de la lluvia, sino el crecimiento poblacional: el mismo volumen de agua renovable debe repartirse entre un número de habitantes que se multiplicó varias veces en el siglo.

La desigualdad territorial detrás del promedio nacional
El promedio nacional oculta una distribución profundamente desigual del recurso. Según cifras de CONAGUA retomadas por el portal Cuéntame de México del INEGI, la región hidrológico-administrativa que agrupa al Valle de México registra la disponibilidad anual más baja del país, con apenas 144 metros cúbicos por habitante, mientras que la Frontera Sur supera los 18,000 metros cúbicos por habitante, una diferencia de más de 130 veces.1
Esa concentración desigual tiene una paradoja documentada por el propio INEGI: los estados del sur-sureste —Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Campeche, Quintana Roo, Yucatán, Veracruz y Tabasco— reciben más de la mitad del agua renovable del país al año, pero sus habitantes enfrentan menor acceso a servicios básicos como el agua entubada dentro de la vivienda.1 El análisis académico publicado en Economía Informa confirma el patrón: esas entidades concentran cerca de 70% del agua renovable per cápita, mientras los estados del centro —Hidalgo, Puebla, Morelos, Querétaro, Estado de México y Ciudad de México— apenas disponen de 5.1% del agua renovable nacional pese a albergar a más de 40 millones de habitantes.4
Lo que muestran los datos oficiales
- Caída histórica
La disponibilidad por habitante pasó de 17,742 m³ en 1950 a 3,656 m³ en años recientes, según el IMTA.[^3]
- Región más crítica
El Valle de México tiene la disponibilidad anual más baja del país, con 144 m³ por habitante, frente a más de 18,000 m³ en la Frontera Sur.[^1]
- Acuíferos sobreexplotados
El número de acuíferos sobreexplotados en México pasó de 32 en 1975 a 114 en 2023, según cifras oficiales citadas por Expansión Política.[^5]
- Déficit en cuerpos subterráneos
CONAGUA reporta que 292 de los 653 acuíferos del país, 44.7%, contienen menos agua de la que deberían según su anteproyecto fiscal 2026.[^6]
Acuíferos: la reserva que se agota en silencio
El deterioro no ocurre solo en la superficie. La sobreexplotación de aguas subterráneas —cuando la extracción supera la capacidad de recarga natural— ha crecido de forma sostenida: el número de acuíferos sobreexplotados pasó de 32 en 1975 a 36 en 1981, se triplicó a 102 en 2011, y llegó a 114 en 2023, de un total de 653 acuíferos reconocidos en el país.5
Jorge Arriaga, coordinador ejecutivo de la Red de Agua de la UNAM y del Centro Regional de Seguridad Hídrica bajo auspicio de la Unesco, señaló durante la Semana Mundial del Agua en Estocolmo que 44% de los 653 acuíferos del país se encuentra en condiciones de disponibilidad media o negativa.7 Uno de los casos más críticos, dijo, es el Valle de México, donde se extrae prácticamente el doble del agua que se recupera de forma natural.
El propio anteproyecto de CONAGUA para el ejercicio fiscal 2026 clasifica a 178 cuerpos freáticos en la Zona de disponibilidad 1, la categoría de "déficit crítico", y a otros 114 en la Zona 2, con balances negativos no críticos.6 En conjunto, suman 292 acuíferos —44.7% del total nacional— con déficit de agua.
La bancarrota hídrica no es un concepto que podamos hacer operativo
Jorge Arriaga, coordinador ejecutivo de la Red de Agua de la UNAM

Hundimientos, fugas y presión sobre las grandes ciudades
El desbalance hídrico ya tiene consecuencias visibles en el territorio. El Instituto Mexicano de Tecnología del Agua documenta que la Zona Metropolitana del Valle de México, con más de 22 millones de habitantes, depende de fuentes externas como el Sistema Cutzamala y enfrenta un grado de presión sobre sus acuíferos de 128.7%, además de hundimientos diferenciales producto de la extracción excesiva.3
En Monterrey, organizaciones civiles han alertado sobre un déficit permanente de 2.1 metros cúbicos entre la oferta y la demanda de agua, atribuido a escasez, fugas y sobreexplotación de fuentes hídricas.8 A nivel nacional, un análisis de El Financiero señala que 40% del agua distribuida se pierde en fugas antes de llegar a una llave, y que más de 35 millones de mexicanos siguen sin acceso adecuado al agua, con un tercio de los hogares conectados a la red sin recibirla diariamente.9
Esa misma columna documenta que CONAGUA comenzó 2026 revisando más de 536,000 títulos de concesión, en el marco de una nueva ley que reconoce el agua como derecho humano y bien estratégico, crea el Registro Nacional del Agua y prohíbe la transmisión especulativa de concesiones entre particulares.9















Comentarios