Las presas de Querétaro mantienen un nivel de almacenamiento inferior al 50%, una condición que el gobierno estatal y organizaciones de productores califican de alarmante para el ciclo agrícola que se avecina, ante la falta de certeza sobre si las lluvias de los próximos meses bastarán para recuperar los embalses.
El dato: menos de la mitad de la capacidad
El secretario de Desarrollo Agropecuario de Querétaro (Sedea), Rosendo Anaya Aguilar, confirmó en entrevista realizada el 30 de septiembre de 2026 en San Juan del Río que las presas del estado se encuentran, en promedio, por debajo de 50% de su capacidad de almacenamiento, muy lejos de los niveles registrados un año atrás.2
A finales de septiembre el almacenamiento conjunto se ubicaba apenas en 47%, de acuerdo con el reporte citado por la Agencia Mexicana de Noticias Agropecuarias.3
El funcionario reconoció que, aunque ha llovido en la entidad, lo ha hecho de forma intermitente y no con la intensidad necesaria para revertir la tendencia: "La verdad es que no lo sabemos", respondió al ser cuestionado sobre si los vasos de captación se recuperarán antes de que termine la temporada de lluvias.2
La verdad es que no lo sabemos
Rosendo Anaya Aguilar, secretario de Desarrollo Agropecuario de Querétaro

Consecuencias directas en el campo
La Sedea advirtió que el siguiente ciclo productivo no contará con agua suficiente ni para el riego de cultivos ni para los abrevaderos del ganado, lo que coloca en riesgo tanto la agricultura de riego como la actividad pecuaria de la entidad.2
Organizaciones de productores y autoridades locales atribuyen la caída de los embalses a una sequía acumulada y a la escasez de precipitaciones registrada en distintas demarcaciones del estado.1
El impacto ya se traduce en decisiones operativas concretas: representantes del campo queretano señalaron que la falta de agua disponible obliga a reducir la superficie cultivable y a priorizar cultivos de menor consumo hídrico, además de elevar los costos por la compra de alimento, insumos suplementarios y distribución de agua mediante pipas.1
Un deterioro que se arrastra desde el año
El nivel actual contrasta con el reportado por Conagua a inicios de marzo de 2026, cuando el sistema de presas operaba al 61% de su capacidad; para el 15 de junio había caído a 39%, con la presa Constitución de 1917 —el embalse más grande del estado, en San Juan del Río— operando apenas al 11.7% de sus 66.08 millones de metros cúbicos de capacidad.4
Para esa fecha, La Venta, en Pedro Escobedo, permanecía sin agua, y Jesús María, en El Marqués, registraba solo 9.2% de almacenamiento, mientras que otras presas como El Batán (Corregidora) y San Rafael (Huimilpan) se mantenían por debajo del 21%.4
En agosto, la Comisión Estatal de Aguas (CEA) proyectó que las presas podrían llegar a entre 70% y 80% de su capacidad gracias a las lluvias de los meses siguientes, lo que representaría una mejora frente al 39% registrado en el punto más crítico de la temporada de estiaje; sin embargo, la propia dependencia reconoció que las precipitaciones no habían sido extraordinarias.5
El retroceso posterior hasta el 47%-50% actual confirma que esa recuperación proyectada no se consolidó plenamente.
Lo que hay que saber
- Nivel actual
Las presas de Querétaro operan en promedio por debajo del 50%, con 47% registrado a finales de septiembre de 2026, según la Sedea.[^3]
- Presa más grande en crisis
Constitución de 1917, en San Juan del Río, llegó a operar en junio al 11.7% de su capacidad de 66.08 millones de metros cúbicos.[^4]
- Presas sin agua
La Venta, en Pedro Escobedo, se reportó sin almacenamiento en junio de 2026.[^4]
- Riesgo declarado
La Sedea advirtió que el siguiente ciclo no tendrá agua suficiente para riego ni para abrevaderos del ganado.[^2]

Qué piden los productores
Ante este panorama, representantes del sector agropecuario urgieron a intensificar la tecnificación del riego, reparar fugas en canales de distribución y modernizar la infraestructura hidráulica para maximizar el aprovechamiento del agua disponible.1
Los gremios agrícolas buscan además concretar esquemas de apoyo, subsidios y seguros catastróficos en coordinación con dependencias estatales y federales para mitigar el impacto económico entre las familias rurales que dependen del temporal y del riego.1
Anaya Aguilar señaló que, aunque la temporada de lluvias podría extenderse hasta enero, persiste la incertidumbre sobre su intensidad y sobre la capacidad real de recuperar los cuerpos de agua antes de que arranque el próximo ciclo productivo.3
- Tecnificación del riego en parcelas
- Reparación de fugas en canales de distribución
- Modernización de infraestructura hidráulica
- Esquemas de subsidios y seguros catastróficos para productores













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