Especialistas advirtieron que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha dejado de transparentar información clave sobre la operación del Sistema Cutzamala y las sesiones del Comité Técnico de Operación de Obras Hidráulicas, una omisión que —según señalaron— genera un riesgo directo para la sociedad al impedir anticipar y responder a sequías, episodios de contaminación y problemas de abastecimiento.1
Qué dejó de publicarse
El reclamo de los especialistas se centra en dos piezas de información que hasta hace poco eran públicas: los registros de operación del Sistema Cutzamala —fuente de una parte relevante del agua que abastece a la Zona Metropolitana del Valle de México— y las actas o resultados de las sesiones del Comité Técnico de Operación de Obras Hidráulicas de Conagua, el cuerpo colegiado que decide sobre el manejo de presas y compuertas.1
A esto se suma un vacío más amplio: el Sistema Nacional de Información del Agua (SINA) y su plataforma de monitoreo de presas, que contaba con información diaria sobre 210 de las principales presas del país, no ha incorporado nuevos registros públicos desde el 23 de abril de 2025.1
Para especialistas en gestión hídrica, la ausencia de estos datos no es un asunto meramente administrativo: sin series actualizadas de niveles de almacenamiento, gasto y calidad del agua, gobiernos locales, organismos operadores y la población pierden la posibilidad de anticipar caídas de suministro o riesgos de contaminación antes de que se conviertan en una emergencia.1
Lo que hay que saber
- Corte de información
El monitoreo diario de 210 presas del país dejó de actualizarse desde el 23 de abril de 2025.
- Qué se dejó de transparentar
Datos de operación del Sistema Cutzamala y de las sesiones del Comité Técnico de Operación de Obras Hidráulicas de Conagua.
- Riesgo señalado
Sin esos datos públicos, es más difícil anticipar sequías, contaminación y fallas de abastecimiento.

Un patrón que se repite en otros estados
El caso del Cutzamala no está aislado. En Coahuila, Conagua reservó la información sobre el trazo del proyecto Agua Saludable para La Laguna, una obra hidráulica relevante para el abasto de esa región, de acuerdo con reportes locales retomados en la misma cobertura sobre transparencia hídrica.1
Este tipo de restricciones se suma a un problema estructural documentado por especialistas: la información sobre el estado del agua en México se distribuye en distintos sistemas —como el propio SINA, el Registro Público de Derechos de Agua (REPDA) y el portal de datos abiertos del gobierno federal— que operan de forma autónoma y sin estar plenamente vinculados entre sí, lo que dificulta integrar y comparar la información disponible.2
Esa dispersión, señalan especialistas, no solo complica el trabajo de investigadores y periodistas, sino que también dificulta identificar con claridad quiénes son los principales titulares de concesiones y qué industrias concentran el uso del agua en cada cuenca, un dato clave para detectar posibles abusos o acaparamiento del recurso.2
Por qué importa la continuidad de los datos
La plataforma de monitoreo de presas y el SINA no son herramientas menores: fueron concebidos como el instrumento oficial para difundir datos sobre la seguridad hídrica del país y facilitar la planeación, el diseño y la evaluación de políticas públicas relacionadas con el agua.2
A través de esos sistemas es posible consultar antecedentes históricos, descargar información geoespacial y acceder a detalles sobre el estado de cuencas hidrológicas, acuíferos, indicadores de calidad del agua e infraestructura hidráulica del país, información que utilizan investigadores, comunicadores, activistas y tomadores de decisiones.2
Cuando ese flujo se interrumpe —como ocurre desde abril de 2025 con el monitoreo de las 210 presas— los organismos operadores locales, los gobiernos estatales y la propia población quedan sin una fuente oficial y verificable para dimensionar con anticipación el nivel de almacenamiento disponible antes de una temporada de estiaje o de lluvias intensas.














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