El territorio del Estado de México vuelve a marcar el mapa de riesgo hídrico del país: el Atlas de Inundaciones 2026, presentado por la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM), calcula que 17% de la superficie estatal, más de 3,800 kilómetros cuadrados, tiene algún grado de susceptibilidad a inundarse, mientras un informe paralelo de la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) ubica a 81 de los 125 municipios en un índice de riesgo de medio a muy alto.
Un mapa que no es una corazonada
El dato del 17% no salió de una estimación a ojo de buen cubero, como diría cualquiera que ha caminado años el monte y la llanura: es resultado de cruzar cinco variables por cada punto del territorio. La CAEM explica que este dato no surge de una estimación general: es el resultado de un análisis espacial que combinó cinco factores para cada punto del territorio: las características del terreno y su capacidad para drenar el agua, el tipo de suelo y su permeabilidad, los niveles de precipitación, la proximidad a ríos y cuerpos de agua, y el uso del suelo.
El documento, edición XXXII, se basó en el comportamiento de las lluvias de 2025. Según el reporte, el documento analiza lluvias históricas del 2025, 55% por encima de lo normal en junio, las más intensas en 80 años, y mapea 41 municipios vulnerables como Ecatepec, Chalco, La Paz, Cuautitlán Izcalli y Tenancingo1.
Ecatepec y Nezahualcóyotl, en el centro del riesgo
La titular de la CNPC, Laura Velázquez Alzúa, presentó un informe complementario que confirma lo que cualquier operador hidráulico de la región ya sabe de memoria: la cuenca baja del Valle de México concentra la mayor exposición poblacional del país. La CNPC informó que 81 municipios del Edomex presentan riesgo de medio a muy alto, con Ecatepec y Nezahualcóyotl encabezando la lista por población expuesta2.
Las cifras de personas en riesgo son contundentes: los municipios que más población tienen expuesta a inundaciones son Ecatepec, con más de 1 millón 645 mil personas, y Nezahualcóyotl, con 1 millón 77 mil 208 personas, seguidos de Toluca, Naucalpan, Chimalhuacán, Tlalnepantla, Cuautitlán Izcalli, Tecámac, Ixtapaluca y Atizapán de Zaragoza2. Todos ellos comparten una misma condición territorial: se concentran en las cuencas bajas del Valle de México, especialmente al norte y oriente de la CDMX.
Lo que dice el Atlas 2026
- Superficie en riesgo
17% del territorio mexiquense, más de 3,800 km², presenta susceptibilidad a inundarse[^1].
- Municipios críticos
81 de 125 municipios registran un índice de riesgo de medio a muy alto, según la CNPC[^2].
- Eventos base del análisis
El atlas se construyó sobre 382 eventos hidrometeorológicos de 2025 que afectaron 96 colonias[^6].
- Basura como agravante
17 mil toneladas diarias de basura obstruyen drenajes y agravan el riesgo de inundación[^6].

Hundimientos, urbanización y un suelo que ya no drena
El riesgo no depende solo de cuánto llueve. Velázquez Alzúa explicó que la combinación de factores es más compleja: se debe a una combinación compleja entre las fuertes lluvias, la interacción topográfica, la densa población y hundimientos en el territorio2.
La propia Comisión del Agua estatal reconoce que el problema no es solo meteorológico. En zonas urbanas, la mayoría de los daños se presenta en zonas urbanas, donde la capacidad del sistema de drenaje se ve rebasada en episodios de lluvia intensa, generando inundaciones, encharcamientos y afectaciones a diversos inmuebles3. A esto se suma que las anegaciones también son producto de la urbanización desordenada, la impermeabilización del suelo, los hundimientos diferenciales, la obstrucción de cauces y la falta de mantenimiento en la infraestructura hidráulica.
Durante la temporada 2025, el saldo ya fue tangible en viviendas y vidas: entre los efectos relevantes que dejó la temporada de lluvias hubo una persona fallecida por el desbordamiento de un canal en Calimaya en abril, y 363 viviendas con ingreso de agua y lodo en lugares como San Antonio La Isla, La Paz y Tultitlán, además de afectaciones al transporte público Mexibús2.
Se debe a una combinación compleja entre las fuertes lluvias, la interacción topográfica, la densa población y hundimientos en el territorio.
Laura Velázquez Alzúa, titular de la Coordinación Nacional de Protección Civil
Campamentos preventivos en 19 municipios
El gobierno estatal, encabezado por la gobernadora Delfina Gómez, presentó el atlas como herramienta de planeación territorial, no solo como diagnóstico. La gobernadora Delfina Gómez presentó el nuevo Atlas de Inundaciones 2026 en Metepec como herramienta para prevención y planeación territorial5.
El documento identifica zonas puntuales de alto riesgo donde ya se instalaron dispositivos de respuesta rápida. Las 28 zonas de alto riesgo de inundaciones en el Estado de México se concentran en 19 municipios críticos donde se instalan campamentos preventivos para desazolve y atención, entre ellos Atlacomulco, Tultitlán, Tejupilco, Nezahualcóyotl, Tenancingo, Ixtapaluca, Ecatepec, La Paz y Tlalnepantla5.
En materia de encharcamientos —distintos de las inundaciones por desbordamiento pero igual de disruptivos para la vida cotidiana— el patrón de 2025 confirma la misma geografía de siempre: Ecatepec fue el municipio que más presentó encharcamientos, con 15, seguido por Nezahualcóyotl, con seis, y Cuautitlán y Tequixquiac, con tres anegaciones cada uno3.
- Atlacomulco, Tultitlán y Tejupilco
- Nezahualcóyotl, Tenancingo e Ixtapaluca
- Ecatepec, La Paz y Tlalnepantla
- Valle de Chalco, Coacalco y Chimalhuacán
- Naucalpan, Metepec y Atizapán de Zaragoza

El telón de fondo: un septiembre bajo vigilancia
El riesgo territorial no se agota en el Estado de México ni termina con el atlas. Especialistas de la UNAM y del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) han advertido que 2026 corre bajo la sombra de El Niño, un fenómeno que podría aumentar en México los riesgos relacionados con disponibilidad de agua, producción de alimentos, incendios, inundaciones y otros eventos extremos4.
El pronóstico para las próximas semanas en el centro del país tampoco da tregua. Un análisis meteorológico reciente advierte que septiembre de 2026 reúne varios elementos que justifican mantener la vigilancia: El Niño fortaleciéndose, una temporada ciclónica particularmente activa en el Pacífico, el repunte de las lluvias previsto para septiembre y octubre y temperaturas que todavía pueden alcanzar niveles elevados6. A escala nacional, el fenómeno hidrometeorológico ya es la principal fuente de desastre: los fenómenos hidrometeorológicos representan más del 70% de los desastres naturales registrados en el país, según el Centro Nacional de Prevención de Desastres7.















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