México no atraviesa una "bancarrota hídrica", pero el diagnóstico que expertos de la UNAM y la Unesco presentaron en la Semana Mundial del Agua de Estocolmo describe un sistema que vive por encima de sus límites: 44% de los 653 acuíferos del país registra disponibilidad media o negativa, y en el Valle de México la extracción duplica la recarga natural, según explicó Jorge Arriaga, coordinador ejecutivo de la Red de Agua de la UNAM.
Un balance hídrico en números rojos
Los datos que expuso Arriaga en Estocolmo confirman una tendencia que ya documentaba la propia Comisión Nacional del Agua (Conagua): del total de acuíferos registrados en el país, un porcentaje creciente presenta un balance negativo entre lo que se extrae y lo que la naturaleza logra reponer.1
Según la dependencia, 292 de los 653 cuerpos hídricos subterráneos que existen en México contienen menos agua de la que deberían, lo que equivale a un déficit en 44.7% de los acuíferos nacionales.2 El anteproyecto para el ejercicio fiscal 2026 clasifica a 178 cuerpos freáticos en la llamada Zona de disponibilidad 1, la categoría de "déficit crítico", mientras que otros 114 entran en la Zona de disponibilidad 2, con balances negativos aunque no críticos.
El agua subterránea no es un recurso marginal en el abasto nacional: aproximadamente 40% del agua que se usa en México proviene de fuentes subterráneas, de acuerdo con Conagua, y estos acuíferos se recargan mediante infiltración, un proceso que puede tardar años o décadas en completarse.2
La bancarrota hídrica no es un concepto que podamos hacer operativo
Jorge Arriaga, coordinador ejecutivo de la Red de Agua de la UNAM
El Valle de México, el foco más crítico
Entre las regiones señaladas, el Valle de México concentra la mayor preocupación. Arriaga advirtió que en esa zona <br>"estamos extrayendo prácticamente el doble de lo que se recarga de manera natural", una situación que pone en riesgo la sostenibilidad de la región a largo plazo.1
El desequilibrio no es solo hidrológico, sino territorial: el centro y el norte del país concentran la mayor parte de la población y la actividad económica, pero disponen de menos agua, mientras el sur y sureste tienen mayor disponibilidad con menor concentración poblacional y productiva.1 Esta disparidad explica por qué las presiones más severas sobre los acuíferos se registran precisamente donde vive y produce más gente.
El caso de la Ciudad de México ilustra la magnitud del problema: casi 70% del agua que consume la capital proviene del acuífero más sobreexplotado del país, del cual se extrae más agua de la que se recarga, lo que provoca que la ciudad se hunda hasta 40 centímetros al año.3 A esto se suma que uno de cada cuatro hogares capitalinos no recibe agua todos los días y cerca de cuatro de cada 10 litros se pierden en fugas antes de llegar a las personas.
Lo que hay que saber
- Acuíferos en México
El país tiene 653 acuíferos registrados, de los cuales 44% presenta disponibilidad media o negativa, según la UNAM y Conagua.[^1][^2]
- Uso subterráneo
Cerca de 40% del agua consumida en México proviene de fuentes subterráneas, según Conagua.[^2]
- Hundimiento en CDMX
La capital se hunde hasta 40 centímetros al año por la sobreexplotación de su principal acuífero.[^3]

Chihuahua busca nuevas fuentes de abasto
Mientras el diagnóstico nacional se discutía en Estocolmo, en Chihuahua la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) preparaba su propio balance local. El organismo presentará un diagnóstico sobre las condiciones actuales del recurso hídrico en la capital estatal y los proyectos en desarrollo para incorporar nuevas fuentes de abastecimiento durante la Expo Agro y Foro del Agua 2026, programada para el 17 de septiembre.4
El director ejecutivo de la JMAS, Alan Falomir, explicó que se abordarán el suministro de agua, así como el déficit y los niveles de sobreexplotación de los tres acuíferos que actualmente abastecen a la ciudad.4 Falomir destacó que entre 2023 y 2026 se han presentado condiciones particularmente complicadas por la escasez de lluvias y las altas temperaturas, factores que elevaron el consumo mientras la ciudad sigue creciendo.
Según el funcionario, desde hace más de cuatro años se analizan alternativas para depender menos de las fuentes tradicionales, y algunos proyectos ya se encuentran en etapas avanzadas con miras a garantizar el servicio en los próximos años.4 El caso confirma, a escala municipal, el mismo patrón que describen los especialistas a nivel nacional: la dependencia de acuíferos sobreexplotados obliga a los organismos operadores a diversificar sus fuentes.















Comentarios