La disponibilidad de agua por habitante en México pasó de 17,742 metros cúbicos anuales en 1950 a 3,656 en la actualidad, una caída de casi 80% en siete décadas que coloca al país en un punto donde la infraestructura, la sobreexplotación de acuíferos y la próxima llegada del Mundial de Fútbol 2026 se cruzan en un mismo problema: la falta de continuidad y calidad del recurso para millones de personas.
Una caída sostenida por siete décadas
El deterioro no es reciente ni repentino. Según cifras retomadas por el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), la disponibilidad de agua per cápita en el país ha disminuido drásticamente en siete décadas, pasando de 17,742 a 3,656 metros cúbicos por habitante, con una proyección de solo 3,285 metros cúbicos para 2030.
El fenómeno tiene una causa estructural clara: mientras la población mexicana creció de forma sostenida, el volumen de agua renovable disponible se mantuvo prácticamente fijo. Según datos de Conagua, en 1950 la cantidad de agua renovable promedio anual por persona era de 17 mil 740 metros cúbicos; para el año 2000 este indicador había descendido a cuatro mil 690 metros cúbicos, debido en gran medida al incremento poblacional.5
El problema no se distribuye de forma pareja en el territorio. La agricultura bajo riego utiliza más del 70% del agua concesionada, mientras la industria mantiene un bajo nivel de reúso, lo que agrava la presión sobre las fuentes disponibles en las regiones más áridas del país.3
Lo que hay que saber
- Caída histórica
La disponibilidad per cápita pasó de 17,742 a 3,656 metros cúbicos por habitante al año en siete décadas.[^3]
- Acuíferos sobreexplotados
México tiene 114 acuíferos sobreexplotados, de un total de 653 en el país.[^16][^15]
- Pérdidas en redes
El 40% del agua distribuida se pierde en fugas antes de llegar a una llave.[^2]
- Fuga urbana en la capital
En la Ciudad de México cerca de cuatro de cada 10 litros se pierden en fugas antes de llegar a las personas.[^1]

Acuíferos que sostienen al país y se agotan en silencio
La dependencia del agua subterránea es crítica para el abasto humano. Especialistas citados por Expansión Política señalan que "casi el 80 o 90% del agua para consumo humano proviene de los acuíferos", lo que vuelve su sobreexplotación un riesgo directo para la continuidad del servicio en millones de hogares.
El número de acuíferos en condición crítica ha crecido de forma constante: mientras en 1975 había 32 acuíferos sobreexplotados, el número subió a 114 el año pasado, un aumento de 256%, según datos de autoridades ambientales y de Conagua retomados por Excélsior. La consecuencia territorial es visible: los efectos, aunque subterráneos, se hacen visibles en la superficie en forma de hundimientos, mayores costos de abastecimiento y conflictos entre usuarios.7
El caso más citado es el del acuífero que abastece a la Ciudad de México. Casi 70 por ciento del agua que se consume en la capital proviene del acuífero más sobreexplotado del país, del que se extrae más agua de la que se recarga, lo cual provoca que la ciudad se hunda hasta 40 centímetros al año.1
Casi el 80 o 90% del agua para consumo humano proviene de los acuíferos
Especialista citado por Expansión Política
El Mundial 2026 como prueba de estrés para tres ciudades
La llegada del Mundial de Fútbol 2026 a México añade una presión adicional y de corto plazo sobre sistemas de agua que ya operan al límite. Organizaciones civiles, entre ellas la Asociación Nacional de Entidades de Agua y Saneamiento de México (ANEAS) y el Colegio de Ingenieros Civiles de México, advirtieron que durante los 39 días que durará el torneo el consumo de agua aumentará 40%, lo que implica un desafío para las tres ciudades sede que enfrentan problemas de escasez y servicio intermitente, en un país que enfrenta un consumo doméstico, agrícola e industrial de 754 metros cúbicos al año, por encima del promedio global de 512 metros cúbicos.1
En la Ciudad de México, sede del torneo, uno de cada cuatro hogares no recibe agua todos los días, mientras que en Guadalajara la dependencia de una sola fuente superficial es determinante: 60 por ciento del vital líquido llega del Lago de Chapala y aunque actualmente se encuentra en niveles favorables, su conservación sigue siendo clave para garantizar el abastecimiento a largo plazo.1

Marco legal e inversión: qué cambió en 2025 y 2026
Frente a este panorama, el gobierno federal ha impulsado cambios normativos y presupuestales. El gobierno comprometió 20,000 millones de pesos en 2025 para infraestructura hídrica, la inversión pública más significativa en el sector en décadas, y en diciembre de 2025 el Congreso aprobó la primera Ley General de Aguas en 33 años.2
La nueva ley busca reordenar el acceso al recurso: reconoce el agua como derecho humano y bien estratégico, crea el Registro Nacional del Agua, prohíbe la transmisión especulativa de concesiones entre privados e introduce la responsabilidad hídrica para todos los actores. Como parte de esta revisión, Conagua comenzó 2026 revisando más de 536,000 títulos de concesión.2
Sin embargo, el presupuesto operativo de la comisión no refleja ese mismo impulso: un boletín del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) señala que México enfrenta una crisis hídrica donde el 13.7% de las cuencas presentan disponibilidad crítica, mientras el presupuesto de Conagua cayó del 0.2% al 0.1% del PIB entre 2013 y 2026.4
Las cifras de fondo, además, no han cedido pese a la recuperación de algunas presas tras la temporada de lluvias. Las cifras de fondo no han cambiado con la recuperación parcial de las presas: más de 35 millones de mexicanos siguen sin acceso adecuado al agua y un tercio de los hogares con tubería no recibe agua diariamente.2
Un contexto meteorológico que no resuelve el déficit estructural
El inicio de 2026 trajo señales mixtas en materia de lluvias, pero no cambió el diagnóstico de fondo. La Comisión Nacional del Agua reportó a inicios de 2026 una reducción importante de la superficie nacional con sequía tras una temporada de lluvias activa en 2025; sin embargo, al 1 de marzo de 2026 el acumulado nacional de lluvia seguía 24% por debajo del promedio, y febrero de 2026 fue reportado como el más cálido desde 1953 por Conagua.5
El acceso al agua entubada dentro de la vivienda tampoco es universal: INEGI reportó que en 2024, de los 38 millones de viviendas en México, 80.6% disponía de agua entubada dentro de la vivienda, lo que deja a un segmento relevante de hogares dependiendo de acceso parcial o irregular.5
















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